Una de las franquicias más importantes de ciencia ficción entrega su cuarta saga de la mano de McG (Joseph McGinty Nichol), quién hasta el momento puede presumir poco en su haber, contando el más grande de sus proyectos en ‘Charlie’s Angels: Full Throttle’ (2003) y unos cuantos videos musicales. No es raro que esto suceda, pues ya la saga de Alien se ha caracterizado por tener directores con poca experiencia, pero gran potencial (Scott, Cameron, Fincher, Jeunet). En este momento no podemos apreciar si será otro grande como los anteriores, pero parece que el trabajo habla por si solo. McG sale airoso con una nueva propuesta en una franquicia que ya tenía su línea argumental por demás gastada. Hay varias formas de criticar esta película, y como tal, debe hacerse como un elemento ajeno a cualquier franquicia. Pero es inevitable hacerlo porque como se llegó a mencionar, esto es de los seguidores y para los seguidores. Una nueva saga jamás dejará contentos a todos, pero lo más importante es que no alienice a los que no son seguidores y esto es logrado con creces. Quien no haya visto las películas anteriores no disfrutará de igual manera este largometraje (que no se cansa de hacer referencia no sólo a esta franquicia, sino a varias más) pero tampoco se sentirá en un universo donde nada tiene sentido.