Un Instituto, pandillas de chicos malos, clases de astronomía, coches último modelo, un joven con mucho poder escondido, escenas de chicas guapas caminando y haciendo de floreros, citas en el porche, torneos de 2 minutos de metraje, el malo de la película con unos 15 minutos de protagonismo, unos efectos especiales a la altura de Dragones y Mazmorras…. y así podría continuar durante unas cuantas lineas más. No respetan nada (a parte de los nombres y poco más).

A día de hoy no, pero durante mi infancia y adolescencia, he sido un gran fan de los dibujos manga de Dragon Ball. Cuando iba a colegio, a la hora del patio habían intercambios de fotocopias de Son Goku, y luego por la tarde todo el mundo lo veía en su casa, y al día siguiente contábamos en clase lo visto. Años después, debido a la extensa duración de toda la serie, no hubo demasiados cambios. La afición de muchos había evolucionado. Posters en las habitaciones, videojuegos… y si luchaba con mi hermano en casa, siempre nos convertíamos en superguerreros.

A muy pocos les importaba si en TV repetían capítulos. Ese no seria un motivo de no ver otro capítulo más de la serie.

En fin… parece ser que James Wong -su PÉSIMO director-, la Fox o el propio Toriyama (donde vemos su colaboración como guionista en los títulos de crédito finales) se hayan olvidado por completo de la serie y de su esencia, para apostar por un “basado en” Dragon Ball, y ofrecernos un producto fácil, insulso y no apto para paladares que mínimamente exigen un poco de dignidad. A medida que avanza el filme, uno se pone más crispado ante lo que ve.

Dragon Ball Evolution está ambientada en un espacio-tiempo que no tiene nada que ver con el manga. El joven Goku vive con su abuelo, quien le enseña todo lo que sabe en artes marciales y energía Ki, aunque éste igualmente va al Instituto, donde le llaman “rarito” o “mono”. Allí conoce a Chi-chi una joven muy guapa, que monta buenas fiestas colegiales en su casa. Por otro lado un “hombre” de color verde acompañado de Mai, buscan unas misteriosas bolas de dragón. ¿A qué esta explicación os deja desencajados? Pues así es el filme.

La película va a una velocidad vertiginosa, en cuanto a contenido. Poco desarrollo hay de sus personajes. Por no ir más lejos, tanto Piccolo, Yamscha o Chi-chi se pasean por la pantalla sin pena ni gloria. Están ahí, pero en realidad podrían ser bastante prescindibles. Sí, sí… ¡hasta Piccolo! Admito que es el malo, y que sin él tal vez no haya película. Pero cuando veáis el filme (que os recomiendo no gastaros dinero por esta película), ya sabréis a qué me refiero.  ¿Alguien me entiende si digo Alec Baldwin en Mercury Rising? Pues ahí un gran ejemplo.

Y mejor no os hablo de la pésima intervención de los Fullum (monstruos creados con la sangre de Piccolo) o la patética y veloz aparición de Ozaru (ahora estoy, ahora ya no estoy…. ¿cómo te quedas?). Uff! Y mejor no hablo del Dragón Sheron…

¿Porque hay necesidad de destrozar en toda regla un manga como el de Dragon Ball? En buenas manos, se podría haber creado una saga que estaría a la altura del mejor Harry Potter y hasta haciéndole competencia.

Para quien vio y disfrutó de los dibujos de Son Goku… mejor no se acerque a ninguna sala de cine.