es un  asesino

es un asesino

Viernes 13 (2009)

Pendiente por calificar, 1hr 37min
Terror
Estreno: 13-02-2009
Promedio: de 269 usuarios
Vota: Muy malo

Excelente

Sinopsis

Clay se adentra en el terrorífico bosque de Crystal Lake en busca de su hermana desaparecida. Allí se encuentra con una joven que ha ido a pasar un fin de semana de miedo junto a un grupo de estudiantes y pide su ayuda. A pesar de las advertencias de las autoridades y los lugareños sobre las leyendas malditas de la zona, los jóvenes prosiguen la búsqueda. Ellos aún no lo saben, pero están adentrándose en los dominios de Jason Voorhees, uno de los psicópatas más sangrientos de toda la historia.

Después de actualizar “La matanza de Texas” con el remake de 2003, la productora de Michael Bay no podía olvidarse de otro de los mitos del cine de terror: “Viernes 13”. Los atroces crímenes de Jason Voorhees vieron la luz, por primera vez, en 1980 bajo la dirección de Sean S. Cunningham. Los remakes y las continuaciones de la historia no han parado en más de dos décadas, por eso, en esta ocasión se ha querido dar un aire diferente a la historia, apostando por un miedo más terrenal. En la dirección, se sitúa todo un experto en el susto contemporáneo, Marcus Nispel, responsable de la mencionada “La matanza de Texas” y de la fantástica “El guía del desfiladero”.

El elenco está encabezado por Jared Padalecki (Cry Wolf), conocido en nuestro país por ser uno de los protagonistas de la serie “Sobrenatural”. Le acompaña otra joven promesa, Danielle Panabaker, que ya ha tenido tiempo de trabajar junto a Kevin Costner en “Mr. Brooks”. Amanda Righetti (El mentalista) y Travis Van Winkle (Transformers) forman parte de las víctimas potenciales del nuevo Jason (Derek Mears, El retorno de los malditos).

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Críticas

Crítica por

El remake de “La matanza de Texas” le quedó a Marcus Nispel de lo más resultón. Un poco por la fidelidad religiosa a las fuentes y otro poco porque el relato mantenía el listón del suspense en una altura mucho más que digna durante las dos horas de sudores fríos que contenía la cinta. Es verdad que la miga psicopática, perversa y degenerada de Leatherface y familia ha pasado con nota el filtro del tiempo, y la película original de Tobe Hooper ha demostrado ser cine de gran fondo.

De lo que Nispel no tiene la culpa es de que al Jason de “Viernes 13” el paso del tiempo le haya sentado tan mal. El matarife de la máscara de hockey es uno de los más imitados y clonados por el cine de terror norteamericano en las tres últimas décadas. Consecuencia: el mal rollo pasó de moda y “Viernes 13” de Sean S. Cunningham es una película obsoleta, un trasto viejo de maquinaria anacrónica. No hay adolescente alguno de la era Facebook que no se tronche a pierna suelta del matarile por turnos antiguo y oxidado del atormentado Jason. La peor consecuencia de todo esto es que el nuevo “Viernes 13” no da miedo, no asusta, no mosquea, no inquieta y no a todo lo demás. Recuperados de un prólogo interminable, casi tan largo como el resto de la película, tardamos tres minutos cortos en adivinar qué dos guaperas (todos son físicamente ideales menos el afroamericano y el chino que son los dos colgados bufones de turno) aguantarán mejor la embestida y se resistirán con más encono a que Jason les quite de en medio. Se acabó el suspense.

Y apartir de ahí Nispel empieza a reclamar méritos en el desarreglo general imperante en el desafortunado remake (que en realidad no es tal, sino una resurrección del personaje y del mito en los albores del mundo moderno de los GPS). Ni un gramo de suspense, gore de lo más light y blandenguería sádica de lo más decepcionante. La única manera de que esta película reinventada funcionara es subiendo sensiblemente el volumen de la carnicería, la charcutería, y la hemoglobina. Nada de eso. Nispel se limita a cocinar una película baja en calorías para adolescentes en celo, entre exhibiciones de pectorales femeninos al aire, incontinencias sexuales varias y colgaos muy fumaos. Lo demás, la chicha, se le olvida por completo.

Al final Jason es un mártir social, un héroe. Nos cae simpático porque representa la resistencia canina a cierto modelo de adolescencia o juventud de encefalograma plano. La desaparición, tortura (poca) y muerte de semejante hatajo de cretinos y tontos del bote es una liberación. Consecuencia: “Viernes 13” es un remake, o un remake-secuela, indefendible se mire por donde se mire reestructurado para una chavalería de hormonas desatadas. Nada que ver con la claustrofobia insana de “La matanza de Texas” siglo XXI. Ni de lejos.

Fotos

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